Este es un bloc para la apertura, el diálogo y el encuentro. Se trata de compartir palabras, que es una forma de compartir experiencias de vida. Está pensado para facilitar la relación educativa con las alumnas y los alumnos de la Facultad. Es también una forma ágil de intermediar en esa relación a través de textos cortos, la mayoría ya publicados en diferentes revistas y periódicos.

Análisis del libro de texto

En el nº 203 de la Revista Cuadernos de Pedagogía, año 1992, págs. 14-18, publiqué un guión para el análisis del material curricular, con el título "Cómo analizar los materiales?", que ha sido consultado y utilizado en muchas investigaciones y cursos de formación. Ahora se adjunta aquí.https://disco.uv.es/disco/bonafe/disco/Art%C3%ADculos%20mios/Martinez_Bonafe-_Como_analizar_los_materiales.pdf

IGELMO ZALDÍVAR, JON (2016) DESESCOLARIZAR LA VIDA. Ivan Illich y la crítica de las instituciones educativas. Madrid, Enclave.



El contexto del texto

Ha pasado la mitad de un siglo desde que Ivan Illich empezara su obra teórica y militante, cuyo referente fundamental para el debate educativo fue el libro La sociedad desescolarizada. Sin embargo, aquellos postulados iluminan hoy una lúcida lectura crítica de nuestros sistemas educativos y  nos recuerdan alternativas que han estado en la base del discurso de los movimientos de transformación social y pedagógica. En efecto, confundir instrucción con educación, limitar el espacio educativo al edificio escolar, creer que sólo educa el que tiene el status profesional del oficio de enseñar, ignorar el poder socializador de las experiencias de la vida cotidiana, confundir el derecho a la educación con la obligación institucional de asistencia a la escuela, reducir la información a la empaquetada en libros de texto, despreciar el carácter burocrático y autoritario de los rituales disciplinarios, ..... son algunos de los muchos dilemas que han venido acompañando el debate sobre el sentido de la escuela y la función social de la educación.
El libro que ahora comentamos es una cuidada revisión de la obra de Illich y de su estela en otros autores y corrientes de pensamiento, como la ecopedagogía, los enfoques educativos anarquistas, antiinstitucionales y situacionistas, o el homeschooling. Pero sobre todo nos ofrece algo fundamental: la comprensión del contexto de producción del texto.  No se pueden entender las propuestas de la sociedad desescolarizada,  sin analizar las efervescencias sociales y políticas del inicio los años 60, el modo en que esos procesos estallan en Latinoamérica, el papel de la Iglesia católica y sus relaciones con los EE.UU. en los planes desarrollistas para ese continente, o el surgimiento de distinto tipo de movimientos populares de liberación.  En ese marco,  Iván Illich, un sacerdote nacido en Viena y formado en universidades del Vaticano y Nueva York, acabará fundando dos importantes centros de formación en Brasil y México, en los que ensayará las bases y procesos del aprendizaje comunitario y las alternativas a la pedagogía institucional moderna. En el caso del CIDOC (Centro Intercultural de Documentación, fundado en Cuernavaca en 1963), la experiencia más potente de cuantas emprendió, se desarrollan procesos de enseñanza y aprendizaje basados en la relación y el encuentro personal, la importancia de la biblioteca como espacio y recurso que estructura y facilita la actividad de estudio y aprendizaje, la negación del credencialismo como reconocimiento oficial del aprendizaje, la autogestión económica y del trabajo evitando la institucionalización de los cotidiano y la pérdida de independencia, ... principios de confrontación teórica y práctica con los enfoques hegemónicos de la educación institucionalizada.
Qué nos puede aportar hoy la recuperación de la obra teórica y la experiencia militante de Iván Illich? En una época desvalida de atrevimientos teóricos,  donde campa hegemónico el discurso neoliberal de la pedagogización de la vida, y un descarado reduccionismo del proyecto educativo a la obtención de credenciales con valor de cambio, el ejemplo de Illich y el CIDOC sugieren caminos para explorar desarrollos teóricos y alternativas pedagógicas algo más imaginativas. La propuesta de Illich y de quienes se reunían y trabajaban en aquel espacio convivencial tenía también un claro componente subversivo: encontrar explicaciones a lo que ocurría en el mundo, establecer análisis profundos y bien documentados, y sugerir alternativas de cambio y transformación en diferentes planos de la vida social como la industrialización, las tecnologías, la comunicación, la salud o la educación. Intelectuales, políticos y militantes sociales de diferentes lugares del mundo pasaron por Cuernavaca, constituyendo toda una emergente generación de autores con propuestas contrahegemónicas y contraculturales. El clave más pedagógica, la obra de Illich nos ayuda a pensar sobre un marco de posibilidades de aprendizaje mucho más complejo, plural y deslocalizado de lo que hoy ofertan los sistemas educativos institucionalizados. Ni la escuela es el único lugar de aprendizaje ni con lo actuales curricula, fragmentarios y disciplinares, y los sistemas de control credencialistas, y los modelos organizativos burocratizados, facilita aprendizajes útiles para comprender e intervenir de un modo crítico, responsable y emancipado sobre el conjunto de situaciones a  las que nos enfrentamos en nuestra vida cotidiana.
El libro de Jon Igelmo Zaldívar, bien escrito, con una estructura clara y ordenada y una rigurosa fundamentación, es una buena oportunidad para recuperar el sentido teórico, político y pedagógico de las tesis de la desescolarización en la obra de Ivan Illich.
Jaume Martínez Bonafé


Publicado en Cuadernos de Pedagogía, 2016.

Ramón

Jaume Martínez Bonafé.

Ramón tenia nueve años cuando yo era su maestro en la escuela pública de la Pobla de Vallbona, allá por el final de los años setenta. Aquel niño de cabellos revueltos y rodillas marcadas por los golpes del juego y las aventuras de los huertos, estaba prematuramente etiquetado como un desastre, como un fracasado escolar. Así me lo presentaron los colegas, así lo certificaba el Libro de Escolaridad, y así parecían percibirlo la familia y los vecinos.

Sin embargo, muy pronto Ramón empezó a ser un niño muy admirado por sus amiguitos y amiguitas de la clase, y desde luego, también por su maestro. Todos y todas esperábamos ansiosos, cada mañana, que se abriera la puerta del aula (claro! siempre con unos minutos de retraso) y apareciera Ramón. El chaval sacaba de su maltrecha mochila un papel arrugadito que, a menudo, adornaba con alguna mancha de aceite, subía a la tarima de madera que algún día fue territorio exclusivo del maestro, y se ponía a leer. Entonces salían de aquel papel las historias más hermosas, más imaginativas y más divertidas que ustedes puedan suponer. Todos nos quedábamos en silencio, atentos y expectantes, y poco a poco las miradas de las niñas y los niños se encendían con aquellas historietas.

Yo aprovechaba aquellos textos libres, aquellas creaciones literarias,  para trabajar otro curriculum, de otra manera. Con Ramón dibujábamos, medíamos, contábamos, discutíamos, escribíamos, pensábamos, viajábamos, leíamos, cantábamos, sentíamos, aprendíamos. Desde los textos de Ramón recuperé la cultura popular, la experiencia de la vida cotidiana, lo deseos de los niños, los proyectos que ilusionaban, los saberes que se dejaban querer, los territorios y culturas que se dejaban explorar. Yo empezaba por entonces a ensayar la pedagogía freinet y tenía muy claro que la escuela debia estar al servicio del pueblo, y no al contrario.  Nunca olvidaré, además, el tierno y afectivo reconocimiento del grupo hacia este amiguito, al que se le otorgó, dentro del territorio libre del aula, la autoridad de ayudarnos a todos a crecer y a experimentar el verdadero sentido de vivir. Con Ramón entraba en el aula el sujeto, la biografía, la palabra propia, el deseo.

Supongo que se dan ustedes cuenta que no estoy hablando de didáctica, sino de política. De un modo de entender la escuela, el maestro y el curriculum, nacido del deseo de emancipación, de la voluntad de resistir las presiones de la escuela repoductora de la desigualdades sociales y buscar espacios para ensayar pedagogías libertarias. Fue seguramente ese deseo emancipatorio el que me acercó a la intuición y el ensayo de partir y reconocer, precisamente, lo que la escuela oficial, la del éxito de unos para el fracaso de otros, despreciaba: el "fracasado escolar".   

(Publicat en la Revista Cuadernos de Pedagogía)


Reseña del libro:

Carrera Santafé, Pilar y Luque Guerrero, Eduardo. (20016). Nos quieren más tontos. La escuela según la economía neoliberal. Barcelona: El Viejo Topo.

Un potente discurso sobre la educación recorre el mundo globalizado: los saberes producidos por los proyectos educativos nacionales han de tener valor de cambio, es decir, han de estar en función de los requerimientos empresariales. Diferentes instituciones supranacionales se encargarán de homogeneizar la buena nueva neoliberal, el FMI, el Banco Mundial, la OCDE, la UE, … créditos financieros, tratados, formulación de directrices, evaluación, informes, normas legales y recomendaciones, han ido conformando en los últimos decenios la homogeneización discursiva sobre las políticas públicas de educación.

A quienes trabajamos o estamos preocupados por lo que ocurre en nuestras escuelas nos suena esta cantinela neoliberal: estandarización educativa, indicadores de competencia y evaluación educativa, implantación de las TICs colonizando los proyectos de innovación, descentralización y privatización encubierta de la gestión, reformas financieras dependientes con reducción de la financiación pública en beneficio de la intervención del mercado, libre elección de centro, eficacia gestora de la acción pedagógica para obtener buenos productos educacionales, flexibilidad y emprendeduría, aprendizaje a lo largo de la vida para mejor adaptación al mundo laboral, inteligencia emocional e ideologías de la individualización,… Todo un complejo proceso discursivo que transforma de raíz el sentido profundo de la educación: se pretende que la educación pierda el carácter de transformación social para adecuarse a los intereses del mercado.


El libro que aquí reseñamos da buena cuenta  de estas cuestiones, con análisis claros y datos precisos, ayudándonos a entender las claves complejas del proceso e invitando a los y las docentes  recuperar y cultivar la perspectiva social de su oficio.

(Publicado en Cuadernos de Pedagogía)